Historia y Ubicación

“He sido el primero en estar allá arriba… y quería ser el primero en estar aquí abajo”

(Neil Armstrong, el País de España)

A los pies de la Cordillera del Cóndor, en el sector de Coangos, bañada por la selva amazónica ecuatoriana, se encuentra la imponente Cueva de Tayos. Hoy en día es uno de los misterios más grandes para la humanidad, ubicada a tan solo 4 horas del aeropuerto de la ciudad de Cuenca. 

Descubierta para Occidente por el húngaro Janos Moricz, se encuentra custodiada desde tiempos inmemoriales por la comunidad indígena Shuar. De su interior se han extraído objetos de una humanidad pre adámica y culturas tan lejanas como la egipcia y sumeria.   

El famoso escritor Erich Von Daniken inspiró su libro el oro de los dioses en esta enigmática formación. Algunos espeleólogos concluyen que es de origen natural, mientras que ciertas edificaciones de la zona del Arco parecen construidas por seres inteligentes. 

Según Moricz y otros estudiosos, la cueva posee 7 entradas. De ellas, 3 son conocidas, mientras que las otras permanecen veladas. La expedición británica financiada por la reina Isabel sacó 4 baúles repletos de objetos de alto valor arqueológico. Lo que contenían quedó para la especulación. 

Sus casi 5 kilómetros recorribles a pie o en exploración submarina, están repletos de un espectáculo de estalactitas y estalagmitas, el baño del río Coangos, y formaciones rocosas y concavidades. En su cercanía se encuentra el campo de petroglifos Catazho y cascadas de agua que se pintan de rojo o cristal según el suelo.

 Han sido avistados algunos animales en el recóndito interior, tales como: serpientes, tigrillos, y pájaros Tayo, de los cuales la cueva recibe su nombre.