Elegir la selva amazónica ecuatoriana y el área peruana de Machu Picchu, no es casualidad.
La Amazonía es considerada por la comunidad internacional como el Pulmón del planeta, con más de 6% del oxígeno del mundo debido a sus más de 40.000 especies de vida vegetal.
Según el fondo de vida silvestre, alberga además el 10% de toda la vida silvestre que conocemos.
La confluencia de sierra y amazonía en Machu Picchu, presenta las condiciones para convertirse en reserva de la biósfera por su riqueza exótica de vida vegetal y animal. Contiene además muchos refugios de protección de una de las aves más grandes del planeta: el cóndor. Dos de sus reconocimientos vigentes, es ser patrimonio histórico de la humanidad, y patrimonio natural de la humanidad.
Nos sentimos honrados de trabajar en estas localidades y en estrecha colaboración con comunidades indígenas, como consecuencia creamos oportunidades de empleo para el desarrollo local.
Trabajamos con el principio de reciprocidad, que consiste en el intercambio justo de recursos, de energía, y de cada aspecto que comprende la vida. Lo que das recibes, y es importante reconocer si este principio, te causa temor o alegría, porque en esto radica la ley de la vida.
Continuamos los esfuerzos para desarrollar una relación simbiótica que promueva oportunidades y beneficios ecológicos y económicos, para honrar de esta manera el patrimonio cultural y natural, de la mano de la sabiduría indígena.

Al servicio de las lecciones que hemos aprendido; y en celebración de la interconexión de todas las cosas, en Arutam nos comprometemos a:
- Apoyar a la sustentabilidad de la economía local.
- Responsabilidad en la huella ecológica al favorecer políticas de reciclaje.
- Comercio justo en el pago a los insumos de las comunidades.
- Mantener fidelidad en la cadena de producción de insumos y productos.
